sábado, 27 de julio de 2013

MIENTRAS IBA EN UN BUS…

Hace unos días mientras regresaba de un corto viaje, en ese frio he incomodo bus, (que unos kilómetros más allá fue cómplice y medio) se me  vinieron muchas ideas y pensamientos a la cabeza; así que pegue mi rostro a esa ventana tan gélida y observé; observé con mucha paciencia el camino, observé también el cielo, los cerros y cuanto volumen distinguía en la oscuridad. Y quería más, quería ver más cosas, sentir el balanceo de mi cuerpo en las curvas y bajadas; no sabía que seguía y eso me entusiasmaba, me mantenía despierta. Así pensé en que la vida es como un camino o una carretera.  Es fácil pensar en el destino, pero es incierto.

Pensé en la vida, en mi presente, en la familia que he formado con el hombre que es mi complemento, mi amigo y mi confidente  y aunque nunca se lo he dicho en voz alta, siempre le susurro mientras duerme, Te amo demasiado mi amor, y por consiguiente le robo un beso de buenas noches. Tenemos nuestra hija, una hermosa bebé que diariamente le agradezco a Dios por habernos bendecido así, cada vez que  pienso en ella se curan todos mis males, mis tristezas y desalientos; y al abrazarla siento un infinito amor, amor que no puedo describir porque las palabras son tan efímeras para hacerlo; pero mi pequeña es mi vida, mi corazón, mi alma, es mi todo…
En el camino  recordé el pasado, mi pasado que a pesar del tiempo y las circunstancias,  está allí y me llena de espacios graciosos y en momentos de soledad me destruye. Muchos años han pasado y no encuentro respuesta para ese acertijo, esa incógnita que ya no tengo oportunidad de resolver, como aquella madrugada que llevada por el impulso, el maldito impulso, resolví. Punto a mi favor.
También imaginé mi caída, una caída muy dolorosa….Pero volvió a nacer con su misma sonrisa, sus mismos valores pero con una mirada diferente….Y la vi, tan bella, tan sonriente. Tiene un caminar muy coqueto pero al mismo tiempo firme y despectivo. Pero en días largos, sus pasos son lentos y algo sin rumbo… Esa mezcla entre lo dulce y picante, eso es de ella, muy de ella. A veces suele llevar lentes oscuros para no mostrar el cansancio, que son las marcas de sus días pesados y abrumadores… Jamás la había visto así, moverse así… De inmediato desperté, con el cuello un poco adolorido y las manos frías.

En fin, todo era perfecto. La luna, la temperatura, el movimiento y la soledad… vi mi pasado, mi presente, y mi futuro… y antes de volver a cerrar mis ojos, me dije, las cosas siempre suceden por algo, y siempre haré lo que debo hacer y decir lo que tengo que decir, todo eso, mientras iba en un bus…

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